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El papel fundamental de la mediación, cauce en la resolución de conflictos

ACTUALIDADPosted by Amparo López 08 Jun, 2015 21:21:05
El rector inauguró los Cursos de Verano de la UCLM en Cuenca

“La Ley de Mediación Social y Familiar de Castilla-La Mancha: un remedio eficaz para la solución de conflictos familiares y sociales”, el título con el que daban comienzo los Cursos de Verano de la Universidad de Castilla-La Mancha que ayer inauguraban en Cuenca el rector de la UCLM, Miguel Ángel Collado; y la vicerrectora de Cultura y Extensión Universitaria, Mª Ángeles Zurilla.
La directora del curso, María Ángeles Zurilla, presenta a la ponente Celia Martínez.

Con el curso ‘La Ley de Mediación Social y Familiar de Castilla-La Mancha’, los cerca de 40 alumnos que asisten en el Museo de las Ciencias de C-LM tienen la oportunidad de conocer el valor de la mediación aplicada a resolver conflictos en el ámbito familiar y social.

Tras la ponencia inaugural a cargo del profesor de Derecho Procesal de la Universidad regional, Juan Carlos Ortiz Pradillo, “La Ley 1/2015, de 12 de febrero, del Servicio Regional de Mediaación Social y Familiar de C-LM” siguió la de la profesora titular de Derecho Civil de la Universidad de Valladolid, Celia Martínez, quien reivindicó la necesidad de “cursos como este que ayudan a la divulgación pero habría que hacer campañas y estrategias de comunicación para difundir la mediación”.

La mediación y su aportación en la resolución de conflictos y problemas, su aplicación, efectos, ventajas y desventajas, así como la figura de los encargados de ponerla en práctica: los mediadores, y su formación, fueron objeto de análisis durante la primera sesión del curso.

Celia Martínez comparó la mediación familiar que, recordó, nació en Estados Unidos, y su aplicación en aquel país, en Canadá, Inglaterra o Francia, además de explicar que en España “la colaboración entre abogados y mediadores es fundamental”, dijo para lo que “la experiencia comparada es muy útil en este sentido”. En España se detectan carencias legales, “falta precisión”, se nombran muchas cosas pero no se especifica ni concreta hasta dónde llegar con cada una al no estar convenientemente desarrolladas.

Martínez destacó entre los problemas la falta de uniformidad sobre las funciones y la formación del mediador. Las diferencias entre la ley estatal y lo que recogen las comunidades autónomas “falta delimitación de las funciones del mediador”. Al mediador no se le exige formación sobre el derecho de familia pero la ponente consideró que debería de tenerla, así como nociones sobre otras cuestiones complejas como vivienda familiar, alimentos liquidación del régimen económico matrimonial, pensión compensatoria o compensación por trabajo doméstico.

MEDIACIÓN Y ADOPCIÓN

El curso contaba con la doble aportación de María Ángeles Zurilla, catedrática de Derecho Civil encargada de dirigirlo que también ofreció una ponencia sobre “Mediación y adopción” en la que entró a detallar el valor de la mediación en el caso de producirse cualquier tipo de conflicto en familias adoptivas que “tienen algunas peculiaridades especiales derivadas del hecho de que hay un hijo, uno de los miembros de ese núcleo familiar, que es adoptado”.

En el contexto de familias que tienen algún hijo adoptivo, cualquier cambio que se produzca en el núcleo familiar, separación o divorcio, se acentúa porque puede tener “una doble sensación de abandono, sus padres biológicos le dieron en adopción y esa situación de abandono, incluso de desamparo que siente por ver ahora cómo va a desarrollarse ahora su futuro en ese núcleo familiar nuevo”, explicó Zurilla.

Otros conflictos que puso sobre la mesa la directora del curso fueron los que ocurren o se producen durante la adolescencia “pueden acrecentarse cuando uno de los hijos es adoptado. Puede empezar a conocer la situación, puede que lo haya conocido por otras vías, con lo cual eso puede ser un punto de conflicto en el que la mediación puede desempeñar un papel de interés”.

Y tantas cuestiones y supuestos en los que la mediación puede influir como la convivencia entre los hijos biológicos y los hijos adoptivos, si todos conviven desde que “son bebés la situación es menos conflictiva aunque puede desarrollarse también en la edad adulta cuando los padres llegan a ser dependientes”, explicó Mª Ángeles Zurilla.

Y conflictos, entre otros casos que se pueden dar, que surgen “a partir de la revelación del origen, cuando por cualquier alternativa, el hijo conoce que es adoptado, se plantean problemas de resolución difíciles, de caracter sicológico por la repercusión que la noticia tiene en el hijo adoptado, pero también de carácter convivencial por la repercusión de la noticia en el núcleo familiar y el comportamiento de ese hijo con el resto de los miembros de la familia cuando descubre su origen”. Que todavía se pueden complicar más si entra en el escenario la familia biológica porque ese hijo tenga interés en relacionarse con los padres biológicos.

Casos siempre en que “la mediación puede desempeñar un papel importante como cauce abierto para la comunicación, para que cada uno de los miembros de la familia pueda aproximar posiciones”.

Porque después Zurilla entró a analizar la “otra vertiente” que tiene la mediación en el caso de familias adoptivas -que suelen presentar más dificultades- en referencia a los conflictos familiares en la búsqueda de los orígenes y el derecho que establece la Ley de Adopción Internacional de diciembre de 2007 a los hijos adoptivos a buscar sus orígenes cuando alcanzan la mayoría de edad.

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