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El cine comercial y el precio de las entradas imponen su ley

SOBRE CINEPosted by Amparo López 10 Nov, 2013 20:27:16
“El cine: certezas del presente, dilemas del futuro”, es el título de la mesa redonda que ha intentado una foto fija de la situación en un momento concreto y crucial en el que nadie sabe hacia dónde puede derivar, dada la paradoja “la gente ve más películas que nunca y, sin embargo, va al cine menos que nunca”. Se debatió en la sede de la RACAL sobre la crisis del cine en general, el número de espectadores que dejan de ir a las salas, las versiones piratas vía Internet que facilitan el acceso a películas sin pagar por ello, el precio de las entradas, las distribuidoras que solo programan cine comercial en detrimento de la calidad..., pero, y ¿en Cuenca?

La expectación existe en la ciudad desde que se anunciara la posibilidad de reabrir los Multicines Cuenca pero cómo se resolverá la incógnita: ¿qué hará el público cuando sus cinco salas se encuentren a pleno rendimiento? y ¿qué ocurrirá con los Cines Ábaco conseguirán remontar su situación? Las preguntas sobre la mesa no era fáciles de contestar pero José Alfaro coincidía con Gonzalo Pelayo al afirmar que en Cuenca no hay demanda para mantener los dos cines. Alfaro fue más contundente al determinar que los Ábaco, por su complicada situación económinca “terminará cerrando cuando lleguen los Multicines, es imposible que aborden ahora la digitalización de salas”.

Los componentes de la mesa rememoraron los años 60, cuando en Cuenca con 27.000 habitantes entonces, se llenaban las 2.800 localidades de los 6 cines que había en la ciudad. “había más interés por el cine, había posibilidades, había oferta y la gente respondía”, afirmó Gonzalo Pelayo.

Otro momento interesante también perteneciente ya a la historia del cine en la ciudad fue 1992 cuando, tras el cierre del Cine Xúcar, abrieron los Multicines. Con las multisalas llegaba otro concepto, se pasaba de la proyección de una única película en distintas sesiones a tener varias salas proyectando varias películas a la vez aunque ha acabado derivando en repetir la misma película -casi siempre americanas- en dos salas para darla en formatos distintos, quedando fuera infinidad de títulos que ni se valoran, lo que reduce la variedad.

EL CINE-CLUB

Que el Cine-Club Chaplin tenga después de 43 años hasta 650 socios, número que sorprende a propios y extraños. Lo que refleja que hay un público que demanda un tipo de cine lejos del que se proyecta en las salas comerciales, como expuso el presidente del Chaplin, José Luis Muñoz. Sirva como ejemplo la última película proyectada, “La piedra de la paciencia”, película con premio, el Goncourt en 2008. Es la prueba de que el buen cine interesa. Que no hay por qué abandonar aquél que trata temas complejos o de otra nacionalidad.

Otro ejemplo, las sesiones de “Cinema Aguirre”, todos los lunes se llena con público de todas las edades el salón de actos de Aguirre donde, como cuando se iba a ver cine en un teatro o un edificio multifuncional, se proyectan películas como “Extraños en un tren”, “Sólo ante el peligro”o “Escuela de Sirenas”.

Aparte del pequeño refugio que supone estas dos aportaciones, dada la oferta en la ciudad -aquí sólo llega el 10% de las películas que se estrenan y no suelen ser ni las más interesantes, ni las de más calidad- para Alfaro los espectadores de Cuenca “puede que sean los peor tratados de España”.

LAS ENTRADAS
Volver a llenar las salas y atraer al público, no solo a los jóvenes, con proyecciones que interesen, sólo ocurrirá si se abarata el precio de las entradas, que según Pelayo es posible porque con la digitalización, los cines experimentan un ahorro muy importante que “creo debería de repercutir en el precio de las entradas”. Si no fuera, claro, porque el dominio sigue siendo de las multinacionales que imponen precios, películas, distribuidores...

Pero Pelayo aseguró que el cine no se acabará “la gente quiere ver las películas que quiere, en el cine”. Alfaro también cree que el cine ha superado crisis y que superará la presente, porque se seguirá haciendo cine. Lo que cambiará es el acceso a la películas, como se ha evolucionado y cambiado en otras etapas la forma de consumir cine. Porque la gente sigue teniendo la necesidad de ver cine, como planteaba el director de “Para Elisa”, Juanra Fernández.

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