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El éxito del ciclo sobre Alfonso VIII asegura y anuncia su continuidad

CICLO ALFONSO VIIIPosted by Amparo López 20 May, 2014 14:51:45
Por María Fraile, iDEC

Con notable éxito de público y crítica culminó el seminario universitario que se ha celebrado desde el pasado mes de febrero: “La Tierra de Cuenca en tiempos de Alfonso VIII”, organizado por el Centro de la UNED de Cuenca y el apoyo colaborador del recientemente creado IDEC. El ciclo ha sido la primera de las actividades organizadas para conmemorar el “8º Centenario de la muerte de los reyes de Castilla Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet”.

Debido en parte este éxito a la necesidad de conocer nuevos aspectos sobre la figura del personaje histórico conquense más legendario, el rey Alfonso VIII, las nueve ponencias que han dado vida al mismo han supuesto un impulso para desarrollar futuras ediciones en las que la Edad Media -tanto el siglo XIII como el XIV- continuada por la Moderna -siglos XV y XVI- abrirá nuevas perspectivas para saciar la inquietud de los conquenses, ávidos de conocimientos sobre Cuenca y su provincia.

Expertos investigadores, en gran parte conquenses, cualificados profesores en materias tan variadas como la Historia, la Arqueología, la Literatura, el Derecho o el Arte, han impartido una importante variedad de ponencias hasta el mes de abril en el salón de actos de la Fundación CCM en Cuenca, contando de media con cerca de un centenar de asistentes y facilitando, a la vez, la puesta en común y la actualización de conocimientos en estos momentos actuales.

SOCIEDAD Y DERECHOS
“La ciudad de Cuenca en la Edad Media, configuración de una sociedad urbana”, impartida por el profesor de la UAM José María Sánchez Benito, “La Cuenca amurallada, arqueología urbana y defensiva”, a cargo de los arqueólogos Miguel Ángel Muñoz y Santiago David Domínguez, “El Fuero de Cuenca, derecho y realidad social”, ofrecida por la profesora de la UAM Raquel Escutia, “El nacimiento y desarrollo inicial del Obispado Conquense, fundamentos institucionales y socioeconómicos (S. XII y XIII)”, impartida por Jorge Díaz Ibáñez, profesor de la UCM, “La catedral de Cuenca en la vanguardia del gótico castellano”, a cargo de María Gema Palomo Fernández, profesora de la UAM, “La organización del territorio y su gobierno”, ofrecida por el director del archivo municipal de Cuenca Miguel Jiménez Monteserín, “Documentos alfonsinos en el archivo de la catedral de Cuenca”, impartida por Francisco Antonio Chacón Gómez Monedero, director del archivo de la catedral de Cuenca y profesor de la UAM, “La moneda de Alfonso VIII en Cuenca”, a cargo de José Antonio Almonacid Clavería, arabista y miembro de la Asociación de Numismática Española, y “La literatura en tiempos de Alfonso VIII en Cuenca”, impartida por Miguel Á. Pérez Priego, catedrático de Literatura de la Uned.

El broche final lo puso el encuentro en forma de mesa redonda: “La vida y hazañas de ALFONSO VIII, desde el punto de vista literario”, con “Alfonso VIII. Historia de una voluntad”, del escritor A. Bruyel; “Alfonso, el de las Navas” del escritor Jesús de Las Heras y “El último sueño de Al-Ándalus”, del periodista Javier Semprún que moderó Miguel Romero Saiz, doctor en Historia.

FUERO DE CUENCA

Tras las ponencias ha quedado clara la importancia del Fuero de Cuenca para conocer las costumbres colectivas derivadas del proceso repoblador, el motivo por el cual gran parte de los primeros obispos de Cuenca -y entre ellos San Julián- eran mozárabes o atesoraron un importante patrimonio señorial, la originalidad de la catedral de Santa María en relación al resto de catedrales góticas castellanas o las diferentes hipótesis existentes sobre su orientación en relación a la mezquita sobre cuya planta se edificó, la influencia que tuvo en la configuración del territorio el hecho de que su sociedad se asentase sobre una zona de frontera y -por ende- conflictiva, la importancia de la presencia en el archivo catedralicio de los Privilegios Rodados que el rey otorgó de forma gratuita o de la Carta de arras o contrato matrimonial elaborado desde la cancillería alemana entre Alfonso VIII y el emperador de Alemania para pactar el matrimonio de sus hijos, o la intensa presencia en Castilla de trovadores procedentes del sur de Francia gracias al origen de Leonor de Plantagenet -hija de Leonor de Aquitania-.

II SEMINARIO

Aspectos todos ellos que volverán a tener próxima cobertura. El del Fuero de Cuenca volverá a ser tratado a finales del año en una mesa redonda para profundizar en aquellas cuestiones vitales de una ordenanza de suma importancia en la historia de Castilla y por ende, de España, el de la figura de Leonor de Plantagenet en un estudio de su biografía que está a punto de ser editado o el de la Judería conquense, convirtiéndose así la ciudad gracias a esta conmemoración en centro cultural e histórico de la España actual.

La respuesta positiva que ha tenido el ciclo tendrá continuidad con futuras propuestas como la que el director de la UNED, Miguel Romero, que ya ha comenzado a dar forma en el II Seminario donde la figura de Alfonso X en sus aspectos más interdisciplinares -abordando aspectos como “las Cantigas alfonsinas”; “El gótico conquense”; “El Fuero de Uclés y la Orden de Santiago”; “La nobleza conquense bajo medieval” o “Las minorías y su convivencia religiosa: judíos, mudéjares y cristianos en la Tierra de Cuenca”- tengan cabida para la próxima edición a celebrar en 2015.

También continuarán los actos conmemorativos en el año del centenario con el “Mes de la Música”, exposiciones como “La vida y la política de Alfonso Rex”, además de recreaciones y otras actividades programadas desde este mes de mayo.

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Extensa presencia de la poesía trovadoresca en la corte de Alfonso VIII

CICLO ALFONSO VIIIPosted by Amparo López 28 Apr, 2014 22:47:45
Fue la última del ciclo de conferencias titulado “La tierra de Cuenca en tiempos de Alfonso VIII”, un ciclo que ha sentado la estructura de la sociedad que empezó a gestarse con Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet. Y en su corte, con presencia de Leonor y el apoyo que emprendió Alfonso VIII empresas de apoyo a la cultura, se fijó el tema de esta ponencia.

La titulada “La literatura en tiempos de Alfonso VIII en Cuenca”, a cargo del catedrático de Literatura de la UNED, Miguel Ángel Pérez Priego, fue una reveladora exposición para el deleite del público asistente que supo de las costumbres a través de poemas donde doncellas y enamorados gozaban del amor cortés.

Al final, el catedrático afirmaba que “aunque no se trató de una gran literatura salvo en el caso del “Cantar de Mío Cid” en el reinado de Alfonso VIII, sí hay primeros pasos que se irán consolidando. Eso se refleja en la extensa presencia de trovadores y poesía trovadoresca; se refleja en los inicios de una poesía escolar a la sombra de unos estudios generales, se refleja en la exclusión de una poesía heroica y política, en los comienzos del teatro religioso de cierta inspiración realista...”

“En su canto esta doncella aparece a la manera de las cantigas de amigo -Miguel Ángel Pérez está hablando del poema Razón de amor-. La doncella expresa su enamoramiento en curiosos términos, casi políticos e imperiales y expresa también sus celos. su temor a ser engañada con otra más bella y cortés. El escolar -que la está oyendo- sale a su encuentro y hay un intercambio de razones, entendiendo que son enamorados sin haberse conocido”.

Este poema anónimo se hace eco de la corte de Alfonso y Leonor. Se dice escrito por un escolar que tiene una visión de una doncella que tiene amores. “Son enamorados de oídas, -comentaba Pérez sobre lo curioso de esta fórmula- lo que en la poesía de entonces era amor de lejos, eran amantes porque habían intercambiado regalos con anterioridad o porque había intervenido un tercero llevando mensajes”. Sin conocerse personalmente hasta ese momento, se reconocen “al ver los regalos que intercambiaron, unos guantes, un collar, un anillo, ella, una cinta”, explicó el catedrático de Literatura. Una vez introducido ese reconocimiento los amantes en “un momento exultante de gozo erótico que se manifiesta particularmante en los apasionados besos de la doncella”, señalando que el beso es muy poco frecuente en la poesía.

El profesfor aseguró tratarse de “un poema fácil, un tanto misterioso, difícil de interpretar” pero del que había que resaltar que “refleja la fusión de dos corrientes poéticas: la trovadoresca y la escolar. En el encuentro, el desenlace erótico, el escolar se nos remite a ese ambiente cómico e intelectual. Sin embargo, la cortesía, las maneras corteses, las prendas de amor, el amor de lejos son ingredientes del mundo trovadoresco, prueba de esa magnífica fusión de las dos corrientes citadas”, como explicó Miguel Á. Pérez.

Elementos simbólicos del poema han dado lugar a múltiples interpretaciones, desde la religiosa que ha querido ver en los vasos elementos sagrados, el cáliz, a la pagana que ha visto en la paloma el símbolo de la diosa del amor y elementos simbólicos que vemos por todas partes.

Otra obra que abordó en su intervención fue como obra mítica del género, “crítica contra los abusos políticos y administrativos para restaurar el asunto que había dado a esta literatura”, hablaba del “Cantar de Mío Cid”. En el que se reflejan las virtudes del gobernante, sentimiento de lealtad y justicia pero también lo que se podría llamar económica, preocupación por la sociedad familiar, por la mujer y las hijas; el bienestar material y la retauración de la honra que tan presente está en esta época.

Sólo le quedaba al profesor tratar de otro género, sobre el que “hay algún apunte”: espectáculos teatrales. En la catedral de Toledo había representaciones religiosas, el “Auto de los Reyes Magos”, obra anónima, con alguna escena que podría recordar incluso la corte de Alfonso VIII. El auto pone en evidencia la búsqueda de la verdad y el saber, del conocimientos, preocupación del Renacimiento del siglo XII. Se trata de una pieza llena de valores y sabiduría.

MESA REDONDA
Cerrando el ciclo solo queda la mesa redonda que se celebra esta tarde titulada “Alfonso VIII en la narrativa conquense actual” y contará con la intervención de Augusto Brunyel: “Alfonso, historia de una voluntad”; Jesús de las Heras: “Alfonso, el de las Navas” y Javier Semprún: “El último sueño de Al-Ándalus”.

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Almonacid resaltó la datación que presentan las monedas de Cuenca

CICLO ALFONSO VIIIPosted by Amparo López 27 Apr, 2014 21:20:35
Solo queda una jornada para terminar el ciclo de conferencias titulado “La tierra de Cuenca en tiempos de Alfonso VIII” que se ha desarrollado en el salón de actos de CCM. Un ciclo que ha mantenido desde la primera y durante las ocho conferencias celebradas hasta este momento un público que se ha revelado fiel y ha seguido en número más que aceptable, la serie de ponencias que permiten establecer la estructura de la sociedad que empezó con Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet tras la conquista de Cuenca.

La titulada “Las monedas de Cuenca en tiempos de Alfonso VIII”, a cargo del arabista conquense, José Antonio Almonacid, fue la octava de las conferencias organizadas por la UNED con la colaboración del IDEC Instituto de Estudios Conquenses para las Humanidades y el Patrimonio.

Alomacida hizo un preámbulo histórico sobre los aconteceres bélicos que provocaron la conquista de la Tierra de Huete primero, en tiempos de Alfonso VI y la posterior rendición de la ciudad de Cuenca en tiempos de Alfonso VIII.

Hizo una relación exhaustiva de las vicisitudes que las crónicas árabes habían relatado de tales acontecimientos, valorando las situaciones extremas que unas tierras de frontera como las conquenses, tuvieron que soportar.

Después de haber escuchado a los anteriores ponentes, con un excelente tratamiento científico de cada una de las parcelas que componen la estructura de este seminario, haciendo si cabe, un profundo análisis de las fuentes documentales cristianas, Almonacid, realizó una descripción de la ciudad de Huete, Cuenca y todo el extenso alfoz que conformaba su jurisdicción, llevaron a cabo las fuentes árabes, permitiendo con ello, hacer una positiva contraposición con las exposiciones anteriores.

La terminología musulmana, en topónimos y personajes trascendentales durante los siglos IX y X, así como la evaluación sistemática de todo un proceso reconquistador, permitieron a todos los asistentes, obtener una rica información sobre todo el proceso histórico.

MONEDAS
La segunda parte de la exposición se centró en el estudio sobre las monedas encontradas y descifradas, unas, de la posible ceca musulmana conquense, según el historiador, ubicada en la misma Plaza de Mangana o la Plaza de la Merced, y otras, las monedas emitidas en tiempos de Alfonso VIII y que según un estudio exhaustivo, permitieron contraponer en un análisis curioso de sus diferentes elementos gráficos, el valorar los símbolos que han permitido aseverar la autenticidad de la ceca conquense.

Resaltó la importancia de la datación que algunas de estas monedas presentan, tanto en el año de la Hégira como de la era cristiana, en función de la originalidad que conlleva, puesto que a partir del reinado siguiente, la datación monetaria brilló por su ausencia.

Sin duda, una interesante conferencia que ha dado un paso más en el enriquecimiento del conocimiento que sobre la Historia de Cuenca tenín los asistentes, reafirmándonos en el valor que este Seminario, organizado por el Centro de la UNED de Cuenca, en colaboración con el Instituto de Estudios Conquenses, está teniendo.

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Se conservan dieciocho documentos alfonsinos en la Catedral de Cuenca

CICLO ALFONSO VIIIPosted by Amparo López 20 Apr, 2014 18:46:42
Avanza el ciclo de conferencias titulado “La tierra de Cuenca en tiempos de Alfonso VIII” que se están desarrollando en el salón de actos de CCM, -a razón de una semanal, excepto durante la Semana Santa-. Una serie de ponencias que están ayudando a establecer la estructura de la sociedad que empezó a gestarse en la época de Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet tras la conquista de Cuenca.

La titulada “Documentos alfonsinos en el Archivo de la Catedral de Cuenca”, a cargo del director del Archivo de la Catedral, Antonio Chacón Gómez-Monedero, fue la séptima de las conferencias organizadas por la UNED con la colaboración del IDEC Instituto de Estudios Conquenses para las Humanidades y el Patrimonio.

El director del Archivo de la Catedral de Cuenca relacionó -y de ellos habló- los documentos que se guardan en el Archivo que dejan constancia de hechos históricos ocurridos en el pasado que con la investigación posterior -gracias a los que conservan- nos permite conocer.

Francisco Antonio Chacón comenzó su exposición explicando que en el Archivo de la Catedral se conservan dieciocho documentos emitidos por la cancillería de Alfonso VIII así como de las copias públicas halladas entre los mismos que fueron realizadas en el siglo XVIII coincidiendo con el nacimiento de la diplomática como ciencia por Ascensio de Morales, quien “según la orden que se había recibido del rey Fernando VI para que se le permitiera inspeccionar los archivos de algunas catedrales, entre los que se encontraba el de Cuenca, con el fin de elaborar una Historia general de la Iglesia de España, y pudiera sacar las copias de los documentos que estimase oportuno, según venía haciendo desde años atrás en los archivos de las catedrales hispanas que visitaba.

El Cabildo accedió a lo que se le pedía y determinó que en cada visita estuviera Morales acompañado de un capitular y de un secretario”, como explica en un artículo el propio Chacón y Fray Vicente Velázquez o Domingo de Ibarreta, para continuar destacando la importancia que entre los mismos tienen, por ejemplo, los Privilegios Rodados que el rey otorgó de forma gratuita entre 1183 y 1214 o la Carta de arras o contrato matrimonial elaborado por la cancillería alemana y fechado en 1188 entre Alfonso de Castilla y el emperador de Alemania para pactar el matrimonio de sus hijos.

DOCUMENTOS
Incidió en la cualidad visual y auditiva de los documentos, no obviando aspectos formales de los mismos como la transición de la escritura carolina a la escritura gótica -que tuvo lugar en tiempos del monarca- o la tendencia al horror vacui, pero incidió en la importancia, por un lado, del mensaje que transmiten los símbolos que albergan -la rueda o el crismón son algunos de ellos- y de la necesidad de considerar que eran documentos leídos públicamente -al no saber la mayor parte de la población leer- y, por tanto, en cuya lectura pública cada silencio y pausa o la entonación y gesticulación eran muy significativos.

“Los documentos lo son porque enseñan y porque lo hacen con autoridad, son instrumentos jurídicos, pero también son “monumentos” porque, como el término latino monere indica, avisan, espabilan, llaman la atención” -apostilló Chacón-, dejando clara la necesidad de interrogarlos y descifrarlos de igual modo que hay que hacerlo ante cualquier otro vestigio material perteneciente, en este caso, a los siglos que nos compete.

El Archivo de la Catedral es de 1182

El Archivo de la Catedral de Cuenca se remonta al año 1182, fecha en que fue instaurada la Diócesis conquense por el Papa Lucio III, agrupando los antiguos obispados de Ercávica y Valeria. Después de haber pasado por distintos emplazamientos, dentro de las dependencias catedralicias, en la actualidad se encuentra ubicado en el piso superior del armonioso claustro renacentista, cuya traza realizó Juan de Herrera. Comprende nueve amplias salas construidas en el siglo XVIII bajo la dirección del maestro de obras del Concejo y Cabildo, y recopilador de una historia diocesana, el arquitecto don Mateo López. y recientemente restauradas.

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Jiménez Monteserín: “Era en la caballería donde residía el núcleo del poder”

CICLO ALFONSO VIIIPosted by Amparo López 07 Apr, 2014 22:32:18
Las conferencias ofrecidas dentro del ciclo que lleva por título “La tierra de Cuenca en tiempos de Alfonso VIII” están estableciendo la estructura de la sociedad que empezó a gestarse en la época de Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet tras la conquista de Cuenca.

La titulada “La organización del territorio y su gobierno”, a cargo del diector del Archivo Municipal de Cuenca, Miguel Jiménez Monteserín, tuvo especial relevancia, ya que prestó a los asistentes las herramientas necesarias para establecer vínculos y relacionar los datos acumulados en las charlas anteriores.

El director del Archivo municipal partió del Fuero para “intentar hablarles de una sociedad que se asienta -comenzó- y lo hace en torno a los caballeros, una elite que tiene atribuciones mayores y disfruta de un mayor patrimonio”.

Jiménez Monteserín resaltó un hecho: “se ha mitificado que la sociedad medieval hispana y la sociedad del centro de la península, a partir del s. XII es una sociedad igualitaria y democrática”. En el territorio se establece un “sistema socio político ligado a grupos fuertes y se produce una clara diferenciación entre el sistema nuevo que promueven los reyes y la sociedad anterior de Castilla la Vieja”.

Se trata de “un proyecto social y político que descansa en la relación directa entre reyes y un grupo de caballeros dispuestos a defender ese modelo novedoso que se adapta a las ncesidades de un sistema repoblador que necesita que toda la sociedad se implique en la defensa”, aseguró el ponente.

Estaba hablando de la sociedad de frontera, donde introdujo un símil para explicar su funcionamiento “se parece bastante al lejano oeste de los americanos, donde se instalaban colonos que buscaban una vida mejor y huían de lugares donde habían cometido delitos que después se olvidaban y perdonaban las deudas contraidas”.

La estructura del modelo de los comunes de villa y tierra se conforma sobre los núcleos a los que se confiere más autoridad, alrededor de los cuáles aparecen los comunes de villa. Lo que ocurría en zonas como Alarcón, Requena, zonas que dependen del núcleo que se instala en la villa y donde el modo de gobierno en torno al que se estructura son los fueros.

“Dentro del papel primordial que tenía la villa en la defensa del territorio, hostigando al enemigo, estableciendo un sistema de cautiverio, etc., era en la caballería donde residía el núcleo de poder dado que, además de ser quien definía el sistema concejil, era quien estaba dispuesta a defender a la sociedad en pleno proceso de reconquista y repoblación”, explicó Monteserín.

Se trata de una sociedad estamental que se define por una serie de tareas, algunas privilegidas: los que combaten, los que rezan, los que trabajan.

Monteserín recordó la importancia del fuero en la administración de justicia, la estructuración del alfoz en sexmos, por ejemplo el Sexmo del Campo y la importancia del sistema parroquial en la vertebración del territorio.

Tampoco se olvidó el conferenciante de relacionar las líneas básicas de la economía en el ámbito ganadero y rural o de la propia creación del obispado conquense.

Para la defensa había incursiones periódicas
En la sociedad estamental, las villas tendrán un papel primordial en la organización y defensa del territorio.

Para la defensa había incursiones periódicas “incursiones defensivas predatorias” explicó el conferenciante , “la frontera está en permanente disputa, importa hostigar al enemigo con el fin de saquear”. Había una defensa activa de la frontera basada en el robo periódico de ganado, de la servidumbre, de sujetos que se capturan.

Las primeras incursiones las protagonizan los caballeros, los que tenían dinero suficiente para mantener un caballo. Por entonces ser propietario de un caballo equivalía a tener “un bien preciado en el que se ha invertido y armas, lo que significa que esta sociedad no se basa en la elite nobiliaria, ahora el grupo de caballeros son el núcleo de poder de las sociedades y definen el sistema concejil”.

El sistema concejil gobierna, toma decisiones, legisla, y juzga. Lo que define el territorio conquense es el obispado, el criterio que lo define es que haya un obispo y entorno a él un sistema parroquial y un sistema fiscal.



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El edificio de la Catedral de Cuenca, vanguardia del Gótico

CICLO ALFONSO VIIIPosted by Amparo López 28 Mar, 2014 14:21:44
Continuando con el ciclo que lleva por título “La tierra de Cuenca en tiempos de Alfonso VIII”, la que ofreció la profesora María Gema Palomo Fernández sobre “La Catedral de Cuenca en la vanguardia del gótico castellano”, 5ª de la serie, nos sitúa en el ecuador del seminario que sobre la época de Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet está completando la UNED.

La profesora Palomo Fernández comenzó su exposición agradeciendo las aportaciones que han realizado historiadores anteriores al estudio de la catedral de Cuenca y la labor que han desarrollado posteriormente desde ámbitos como el de la arqueología para pasar a hablar detalladamente de aspectos como las diferentes noticias que sobre ella fueron apareciendo a lo largo de los siglos XII y XIII, las distintas hipótesis que se han establecido sobre cómo quedaría configurada su planta en el siglo XIII y estaría emplazada en relación a la mezquita sobre cuya planta se edificó. Tampoco se olvidó de las características arquitectónicas que la definieron entonces.

La profesora Palomo, una de las mayores especialistas en la Catedral de Cuenca, fechó en 1194 las primeras noticias relacionadas con la fábrica. Concretamente un acuerdo entre el obispo Juan Yáñez y el cabildo de Cuenca, con el consentimiento de Alfonso VIII y el arzobispo de Toledo en el que se especificaba que “todas las villas y aldeas del obispado contribuirán en adelante a la fábrica de la Catedral”. Sobre este punto la profesora concluye que por el documento de 1194 se sabe de “la existencia de un proyecto que se está gestando pero no se sabe cómo iba de adelantado”.

Palomo explica que la donación inicial de Alfonso VIII fue importante pero que para continuar con la construcción de la catedral es fundamental conseguir una fuente regular de financiación que permita ingresos constantes. Se realizan actuaciones pero los datos son tan imprecisos que no es posible determinar cuáles son, qué se hace en cimentación, etc. Mª Gema Palomo aseguró que lo único que se podía afirmar era que se estaba trabajando en el edificio.

“No se sabe cómo era, qué tamaño tenía, se ha dicho que tenía que ser una mezquita pequeña porque la población en ese momento era reducida, debía ser de unos 700 habitantes”. También se desconoce el tamaño exacto que podía tener y no se sabrá mientras “no se acometan excavaciones arqueológicas”, dijo la profesora que en otro momento concluyó estar hablando de “un edificio interesante y original que aporta muchas cosas a la arquitectrua de la época”.

Foto: la profesora muestra la planta de la catedral, en el XIII.

SOBRA LA ORIGINALIDAD DE LA CATEDRAL

La configuración de la cabecera original y las propuestas de reconstrucción de la misma, la problemática planteada en la cronología en relación a las diferentes fases constructivas pero sobre todo dejó clara la importancia de la homogeneidad, coherencia y armonía de criterios con que los maestros que intervinieron en su edificación procedieron hasta levantar un templo catedralicio del que destaca su originalidad en relación al resto de las catedrales góticas castellanas.

Palomo presentó una propuesta gráfica con lo que los estudios realizados hasta el momento le permiten afirmar.

Mientras se acomete una empresa de la magnitud de una catedral, “lo normal es hacer un rito de purificación para poder usar el espacio. Basta con eliminar todo lo que recuerde a la religión musulmana, se sustituye mobiliario por elementos cristianos, se coloca un altar portátil, se colocan campanas., se cambia la orientación del edificio y con el tiempo la mezquita irá adquiriendo los rasgos de una catedral”.

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La red parroquial de la diócesis de Cuenca se constituyó al final del Siglo XIII

CICLO ALFONSO VIIIPosted by Amparo López 24 Mar, 2014 20:27:49
“El nacimiento y desarrollo inicial del obispado conquense”, la conferencia que ofreció el profesor de la Universidad Complutense, Jorge Díaz Ibáñez, dentro del ciclo “La tierra de Cuenca en tiempos de Alfonso VIII”, trató el origen del obispado de Cuenca, los primeros obispos nombrados y la jurisdicción y poder que tuvieron desde su origen. Sin embargo, el profesor ofreció la configuración de la red parroquial en la provincia.
Imágenes: Muchas de las parroquias de Cuenca quedaban situadas junto a la muralla o puertas de la ciudad. La Colegiata de Belmonte desempeñaba funciones parroquiales.

De la rigurosa jerarquía en la que estaba constituido y a cuya cabeza estaban las “dignidades (el prior -posteriormente, en 1215, deán, cuatro arcedianos -el de Cuenca, el de Huete, el de Alarcón y el de Cañete-, el chantre, el maestre escuela y el tesorero), seguidas del cabildo de canónigos, de los racioneros y medio racioneros, y de los servidores y auxiliares del cabildo catedralicio: capellanes, canónigos extravagantes, mozos de coro, un sacristán, porteros, campaneros…, un maestro de capilla, mayordomos, un canónigo obrero, un visitador, un procurador, “físico”…; de su patrimonio y de sus privilegios y exenciones, como la percepción de la renta que producían algunas salinas regias como las de Cañete, Monteagudo o Tragacete y algunos portazgos.

Seguidamente se centró en el clero diocesano, en los clérigos que había en las distintas parroquias de la diócesis (hay constancia -el profesor los enumeró- de la existencia de trece parroquias en Cuenca y de diez en Huete desde finales del siglo XII, de numerosas iglesias sin la categoría de parroquia y de una colegiata, la Colegiata de Belmonte, fundada en 1459 a petición del marqués de Villena al Papa Pío II), dado que, desde un primer momento, “la parroquia era la célula básica de organización del territorio diocesano constituyéndose su organización de forma paralela al desarrollo en el XIII del propio proceso repoblador”. Destacó la existencia de dos arcedianatos en la zona de la serranía (el de Cuenca y el de Moya) así como la importancia del de Huete -precedente en la formación del Obispado conquense-, de ocho arciprestazgos como el de Huete, Uclés o Castillo de García Muñoz), de una serie de vicarías como la de Cañete o Montalbo.


PRIMERA FASE
La primera fase de la constitución de la red parroquial comenzaría con la repoblación de Huete, proceso que se inició antes de la conquista de Cuenca y fundación de la nueva diócesis alo que seguiría la constitución de la red parroquial, la creación de iglesias en Uclés y otros lugares por parte de la Orden de Santiago.

Sobre las parroquias de la ciudad de Cuenca, decir que incialmente fueron trece. En cuanto al establecimiento de la red parroquial en el alfoz dependiente del concejo conquense sería lo que pronto se conoció como Tierra de Cuenca.

Otro ámbito de repoblación fue Alarcón y la última zona de repoblación de la diócesis corresponde con la cuenca del Cabriel, con el núcleo principal de población en la villa de Cañete.

Se va estructurando la red parroquial de la diócesis, aunque no sea posible por falta de datos decir el momento exacto en que esto se produce, pero con probabilidad, como destacó el profesor Díaz- podría ser finales del siglo XIII o principios del XIV al completarse la repoblación en la zona de Requena y Utiel.

Las trece parroquias que inicialmente hubo en Cuenca fueron: San Pedro, San Nicolás, San Miguel, Santa María (catedral), cuyas funciones específicamente parroquiales se desempeñaban en una capilla del templo catedralicio, San Martin, Santa Cruz, San Gil, San Esteban, San Vicente, San Salvador, Santo Domingo, San Juan y San Andrés. Algunas de estas parroquias se encontraban situadas junto a la muralla y puertas de la ciudad.

Las parroquias de Huete a principios del siglo XIII eran diez: Santa María de Atienza, Santa María de Castejón, Santa María de Lara, San Nicolás de Medina, San Nicolás de Almazán, Santiago, San Pedro, La Trinidad, San Miguel y San Esteban.

Esta estructura se completaría con las parroquias rurales de la mayordomía de Cuenca, de Alcocer, de Pareja, de Moya, mayordomía de Requena, del Común de Uclés, de Huete, de Huerta, de Monteagudo. Más los sexmos de Arcas, de Altarejos, de Chillarón, de Torralba, del Campo, de la Sierra; a los que hay que añadir el arciprestazgo de Alarcón, más la colegiata de San Bartolomé de Belmonte, única en la diócesis de Cuenca. La Colegiata desempeñaba funciones parroquiales, además de poseer las peculiares características que la diferenciaban del resto de las parroquias.

CLERO REGULAR
Y ya para finalizar, tras hablar de la procedencia de sus ingresos económicos –procedentes de los derechos funerarios, de las ofrendas y donativos y del cobro del diezmo, el cual tenían que pagar a la parroquia a la que pertenecían incluso los propios clérigos y que posteriormente sería dividido en tres partes (una destinada al mantenimiento de la fábrica parroquial, otra, llamada “tercio pontifical”, destinada al obispo y al cabildo, y otra asignada a los clérigos adscritos a esa parroquia), se centró en la presencia del clero regular también ya desde el siglo XII, citando al respecto a los Monasterios de Santa María de la Merced de Cuenca (documentado desde 1230) y de Moya, al Monasterio de San Francisco de Cuenca (documentado en 1273), al Monasterio de Santa María de Alcocer, fundado en 1259, y por último, al Monasterio de Santa María de Monsalud -fundado incluso antes de la creación del propio obispado, en 1167-.

En definitiva, la época de Alfonso VIII fue, como afirmó Jorge Díaz: “un periodo de institucionalización de muchas bases y fundamentos estructurales socioeconómicos de la iglesia conquense que perduraron durante siglos, hasta que llegó la desamortización eclesiástica”.

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‘San Julián no procedía de una familia cristiana de rancio abolengo’, según el profesor Díaz

CICLO ALFONSO VIIIPosted by Amparo López 18 Mar, 2014 20:47:06
Esta semana fue el turno del profesor Jorge Díaz y estuvo al cargo de la cuarta ponencia del ciclo “La tierra de Cuenca en tiempos de Alfonso VIII”.

Jorge Díaz Ibáñez, de la Universidad Complutense con su conferencia titulada “El nacimiento y desarrollo inicial del Obispado conquense” comenzó situando la etapa inicial de creación del obispado, el cimiento sobre el que se construyó. Desde el primer momento la reconquista cobra una dimensión religiosa, con la reconquista se establece una misión especial, había que restaurar la fe católica. Lo que explica la presencia de miembros eclesiásticos con Alfonso VIII desde el momento mismo de la conquista de la ciudad.

Según Díaz el rey demuestra un gran interés por favorecer “esta pequeña ciudad fortaleza que acaba de arrebatar a los almohades”. Desde que fue suya todos los pasos que se andan van dirigidos a la fundación de un nuevo obispado. Quiere establecer en ella un nuevo obispado o cátedra episcopal. Y se establece el deber de repoblación que es lo que recibe años después -constituido el obispado- tendrá en los obispos un gran apoyo para repoblar las tierras.

En abril de 1178 nos encontramos con un personaje cristiano mozárabe, se trata de Juan de Yáñez, en el cargo de obispo electo de Cuenca en agosto de 1183, ya fundado el arzobispado de Toledo. Yáñez se encargará de establecer la organización y el nuevo obispado de Cuenca fundado por el papa Lucio III en 1182.

Entre 1880 y 1890 se pefila la estructura interna del obispado totalmente jerarquizado. El obispo del cabildo catedralicio, máxima autoridad con mitra, anillo y báculo, después el clero beneficiado urbano, le seguía el clero del ámbito rural y los servidores del cabildo, los capellanes y clero no beneficiado. A lo que había que añadir el clero regular, las órdenes del císter, mercedarios y las órdenes militares (Orden de Santiago y San Juan)...

El profesor ofreció como dato el número de obispos que hubo en la diócesis de Cuenca, 31 durante la época medieval desde el primero, Yáñez, hasta el último, Rafael Riario, procedentes todos de importantes familias mozárabes toledanas.

Sin embargo, “el cabildo catedralicio de Cuenca tuvo muy poca potestad real, tuvo un muy escaso papel porque quien consiguió tener un papel relevante en la elección de los obispos fue la monarquía, el pontificado y los arzobispos de Toledo”, afirmó Díaz.

SAN JULIÁN
El segundo obispo de Cuenca fue San Julián, (1198-1208), que no procedía de Burgos como se había afirmado, ni tampoco pertenecía a una “familia cristiana de rancio abolengo”, sino de una mozárabe. Para romper el tópico Jorge Díaz ofreció información “hace ya varios años el analista Ángel González Palencia descubrió en el archivo de la catedral de Toledo una serie de documentos redactados en árabe donde aparece un tal Julián Ventauro, hijo de Tauro, en el año 1197 como arcediano de Calatrava realizando una serie de operaciones económicas”, explicó.

El obispo contaba con un enorme poder jurisdiccional y tenía el derecho a percibir. Gracias a las donaciones los obispos de Cuenca pronto van a formar un importante patrimonio con rentas y señoríos jurisdiccionales “lo que quiere decir que sus habitantes van a ser vasallos de los obispos”. Sobre el patrimonio, constituido principalmente a base de la mitad de los diezmos del tercio pontifical y de bienes rurales y urbanos donados por canónigos, clérigos y vecinos de Cuenca, entre los que había viñas, huertos, molinos hidráulicos, dehesas, hocinos, casas, comercios, tablas de carnicería, peleterías para curtir pieles y unos baños…

Sobre la estructura del cabildo catedralicio, constituido en 1183 por dieciséis canónigos regulares pertenecientes a una élite eclesiástica urbana que procedía de importantes familias de la antigua nobleza castellana que adquiere privilegios que conservará durante siglos.



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La construcción de la ciudad que renace tras ser conquistada por Alfonso VIII

CICLO ALFONSO VIIIPosted by Amparo López 03 Mar, 2014 11:23:09
Al igual que ocurriera con la primera conferencia ofrecida por el profesor Sánchez Benito con la que ayudó a configurar la sociedad urbana de Cuenca en la época de Alfonso VIII, en ningún momento decayó el interés de la segunda ponencia del ciclo “La tierra de Cuenca en tiempos de Alfonso VIII”.

Tras la segunda conferencia, la ofrecida por Michel Muñoz y Santiago David Domínguez “La Cuenca amurallada. Arqueología urbana y defensiva”, es fácil vaticinar que al finalizar el seminario los conocimientos aportados permitirán tener una idea más que clara de la realidad que se vivía momentos previos a la conquista de Cuenca por Alfonso VIII y mucho más una vez iniciada la nueva época que se abre con los reyes, Alfonso y Leonor, tras la toma de la ciudad.

Las conferencias, abiertas al público, están teniendo buena acogida entre los numerosos seguidores e interesados que acuden al salón de actos de CCM.

En “La Cuenca amurallada...” supimos de la Cuenca de Alfonso VIII, una ciudad en construcción, de la que, a pesar del trabajo de investigación que se realiza, todavía es difícil conocer. Era un espacio urbano en plena transformación, organizado en colaciones -barrios-, cada una con su parroquia. Que tras meses de asedio había quedado arrasada y había que volver a lenvantar. Sobre la anterior ciudad musulmana resurge la cristiana.

NUEVAS APORTACIONES
La expectación que había suscitado esta conferencia estaba generada en el deseo de conocer las nuevas aportaciones que estos dos expertos estaban llevando a cabo a lo largo de los dos últimos años dentro del casco antiguo de la capital, explicitando con sus explicaciones y ayuda virtual, la configuración del espacio amurallado de la ciudad, los diferentes momentos o etapas de remodelación y cambio experimentados a lo largo del periodo repoblador, primeramente con Alfonso VIII y el Fuero de Cuenca, y luego con Alfonso X y el periodo del siglo XIV.

El pormenorizado análisis de cada nivel, de cada espacio urbano, donde las minorías judía y mudéjar ocuparon y luego las transformaciones posteriores dieron a su ponencia, un especial interés para el público asistente y ávido de saber.

En la Edad Media, como afirmara también el profesor Sánchez Benito, había mucha movilidad social "no era tanto señores ni vasallos, sino en las propias villas concejiles que ya no se va a dar tanto en la baja Edad Media. Es ese saqueo de la España islámica, el saqueo sistemático el que va a hacer muy ricos a estos caballeros", afirmó Migue Ángel Muñoz que resaltó lo "interesante del Fuero de Cuenca es que está estimulando a ese saqueo porque establece que el caballero que no lleva a la hueste lanza, escudo y espada reciba media parte". Por lo que "si no llevaba la armadura entera le están estimulando que con esa media parte se compre otra armadura y pueda recibir una parte entera, lo que va a formar una milicia más fuerte, mucho más agresiva y que va a poderse hacer mucho más rica".

Durante los meses de asedio se destruyó el parcelario antiguo musulmán. Y a partir de aquí Cuenca se reconstruye que se dota de una catedral encima de la mezquita que había antes "esto es un símbolo de apropiación de los símbolos del enemigo". Y se dota de un fuero que recoge "las normas que establece una obligación militar basada en la violencia, en el fuero también hay jurisprudencia basada en el ojo por ojo muy diferente a la de la Edad Moderna y por supuesto, la ciudad tiene que estar sustentada, tiene que haber fuente de recursos, que es lo que se llama alfoz", explicó Santiago David Domínguez.

No quedó nada más que alguna arquitectura monumental como el castillo, por lo que surgen muchas dudas difíciles de resolver pero sí se ha comprobado que "antes de construir la parroquia de San Nicolás, se va a excavar hasta el subsuelo y su roca natural se va a usar como cantera, por lo que antes de edificar la ciudad cristiana, va a ser utilizada como cantera". Lo que supone, como explicó el arqueólogo Muñoz que "una nueva religión, un nuevo modo de entender la vida significa una nueva arquitectura".

En plena ciudad en construcción no deja restos pero se sabe cosas por el Fuero en el que se habla de carpinteros (que hacen los enjaulados de madera), el cimentador (muy importante porque Cuenca está en pendiente y hay que cimentar) y también se menciona el ladrillo.

Domínguez resume "tenemos Cuenca arrasada, las murallas pocas, del parcelario musulmán no conocemos nada solamente tenemos cerámica musulmana pero sí conocemos cómo pudo ser la planta de la ciudad que se inicia con la conquista de Alfonso VIII. Cuando hecho pozos arqueológicos en las calles encontramos que la calle llega hasta la roca madre, hay escombros medievales, modernos y contemporáneos, por ejemplo en la Ronda Julián Romero, pero no hay casas o cimientos de casas que corten las calles. Cuenca se arrasa y se deja -digamos- hasta la piedra viva y solo se conserva algunos puntos que ayudan a saber cómo se estructuraba el paisaje urbano de la ciudad que son las parroquias".

Las colaciones, sinónimo de barrio, que estructuran el urbanismo. Todas incluyen una parroquia y una iglesia parroquial. Entre las que mejor se conservan y citó Santiago David Domínguez, la parroquia de San Martín y la cabecera de la parroquia de San Miguel, aunque también se han encontrado restos en la de San Andrés.

PRÓXIMA CONFERENCIA
La siguiente conferencia tendrá lugar el jueves, día 6, con la profesora Raquel Escutia Romero, de la Universidad Autónoma de Madrid quien expondrá un trabajo sobre “El Fuero de Cuenca. Derecho y realidad social”.

La profesora Escutia, conquense de nacimiento, aportará con sus conocimientos nuevos aspectos jurídicos y estructurales de uno de los códigos legales más antiguos y de más valor de la sociedad española.

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Comenzó el ciclo que nos acercará la época y el tiempo de Alfonso VIII

CICLO ALFONSO VIIIPosted by Amparo López 28 Feb, 2014 11:31:10
Dentro de los actos previstos para celebrar el octavo centenario de la muerte de Alfonso VIII y Leonor Plantagenet, ha dado comienzo el seminario titulado “La tierra de Cuenca en tiempos de Alfonso VIII” organizado por la UNED de Cuenca.

Este jueves ha comenzado el ciclo que ofrecerá durante ocho semanas más varias ponencias con el objeto de conocer la época y el tiempo en que vivió y murió Alfonso VIII, gracias a las aportaciones de profesores y especialistas, algunos de Cuenca, y otros que vendrán de fuera.

Con “La ciudad de Cuenca en la Edad Media. Configuración de una sociedad urbana”, a cargo del profesor José María Sánchez Benito, arrancó el programa. El profesor Sánchez trabaja en la actualidad en una línea de investigación sobre el mundo urbano de la Edad Media como indica el título de su ponencia pero lleva 30 años manejando fuentes documentales como las encontradas en el Archivo municipal y desarrollando la historia urbana de la ciudad de Cuenca, como él mismo explicó al inicio de su exposición, que resultó instructiva y amena y que comenzó derribando tópicos: “la gente tiende a pensar que el medievo fue un tiempo de oscuridad y de pasividad”,

CUENCA
La ciudad en el siglo XIII, la Cuenca cristiana recién nacida a finales del siglo XII, según el profesor Sánchez Benito, basó su desarrollo en los procesos colonizadores que se dan en la Península Ibérica en esa época -que perdurarán después- y en el proceso de urbanización, de verdadera creación de ciudades que se está dando en toda Europa, además de la plenitud de crecimiento económico que se produce en ese momento también.

No se puede entender Cuenca, como cualquier ciudad de la época sin su territorio, por lo que el profesor mencionó un documento de 1167 referido a Embid, “un despoblado, una finca cerca de la ciudad que estaba en manos de los cristianos y cuyo término llegaba al puente del Júcar” que daba idea de hasta qué punto estaba estrechada la ciudad diez años antes de la conquista.

Es en 1177 cuando Alfonso VIII entra en la ciudad, lo que supone la implantación de unos poderes en el plano político, con la creación de un concejo municipal y en el eclesiástico, con la correspondiente sede episcopal. Importante en ese tiempo la presencia del rey en la ciudad organizando y realizando donaciones. Para el rey Alfonso VIII la conquista de Cuenca en 1177 es “un gran hito que tendrá relevancia para su política, para su persona y tendrá atención por la ciudad recién ocupada que dota a la ciudad de un territorio”.

Y también importante para Sánchez Benito la adaptación en el urbanismo que no se conoce bien porque los textos que se encuentran en el archivo son “pocos, lacónicos y de muy difícil interpretación”. Surge un foco que tiene “una gran centralidad desde el punto de vista político y eclesiástico que es baluarte defensivo. Un foco que tiene una evidente función repobladora y colonizadora”.

En la ciudad empiezan a proliferar las actividades económicas, mercados, producción artesanal dirigida a resolver las necesidades de la gente que vivía en la ciudad, etc. A partir de ahí el profesor aborda las idas y venidas, el flujo de personas y mercancías que van de un lugar a otro en función de dónde encuentran mejores condiciones de vida para asentarse, lo que cambia el modelo de población y va diseñando la sociedad urbana en la ciudad.

En el punto en que el profesor sitúa cuando afirma "estamos en la Cuenca recién nacida", explica que el flujo de mercancías que se produce atrae inmigrantes a la ciudad. Con el "reparto a prisión", porción de terreno que se entrega al recién llegado que, según explicó Sánchez Benito, venía a ser lo necesario para desarrollar la vida de una persona.

En la extensa conferencia resalta que era muy díficil describir el núcleo urbano de la época pero que es aquí cuando Alfonso VIII comienza con obras de gran alcance centradas en el baluarte que es para la ciudad, la muralla "para toda la ciudad la muralla no es solo la defensa, es un símbolo", aseguró José María Sánchez.

Es un momento de cambio y de cambio de orientación, se pasa del mundo musulmán al mundo cristiano que es totalmente diferente. Con las obras la ciudad se transforma pero no solo sus edificios, calles y los nuevos barrios. Se trata de una transformación más profunda que afecta a su estructura social.



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